lunes, 10 de septiembre de 2007

SÓLO UN MOMENTO

Es bastante probable y puede que sea cierto aquello de que la felicidad sea sólo un mito y que concretamente no tenga valor registrado de existencia.

Las personas creen que es un título como aquellos que se pueden obtener ingresando a cursar una carrera universitaria. Y nada tiene que ver con esto: quizás se confunda ser feliz con tener la posibilidad de vivir momentos placenteros que colocan a uno en una posición o postura de bienestar.
Muchos pueden ser los motivos por los cuales se puedan sentir esas inigualables sensaciones de alegría que se desvanecerán tarde o temprano. Porque nada es para siempre y porque no te vas a ir temprano a tu casa sin sufrir aunque sea un poco, como si estuvieras firmando asistencia obligatoria.

Gritar un gol trascendente, volcar todo tu amor sobre el cuerpo que tienes enfrente, reencontrarte con tus seres queridos luego de un largo período de ausencia y hasta saborear las dos cerezas que se encuentran en el fondo de tu copa que hace unos segundos contenía vino espumante, son algunos de los motivos por los cuales puedes sentir ese placer que te hace decir aunque sea por un momento “estoy feliz”.
Espero que a esta altura ya estemos de acuerdo en que los paraísos soñados no existen y que si existe verdaderamente el Reino de los Cielos, todavía seguramente nos falte un trecho incalculable para sacarnos la duda. Pero estoy seguro de algo: si te toca a vos llegar a ese lugar, aun ahí no sé si estarás completamente satisfecho; acordáte que no le vas a poder contar a nadie que llegaste ahí, y mucho menos a esas personas que siempre buscás para contarle tus anécdotas, siempre potenciadas para disimular tus vacíos y escarbar los recovecos de aquel que te está mirando atentamente.

Las partes pequeñas de tus días son aquellas que debes aprovechar como un surtidor de bienestar. Tratar de convencerse a uno mismo de que cada momento que te hace bien puede llegar a ser el último. “Ponerse el cassette” y decir que de ahora en más todas esas circunstancias son finales de aquí hasta el fin de tus días.
Nada es eterno, nada será para siempre: jamás volverás a sentirte igual de aquí a veinte o treinta años, por algún motivo alguien inventó la nostalgia y la melancolía. Y aunque no lo creas o no lo entiendas, mucha gente se siente bien recordando o extrañando. Tal vez sea lo único que les otorgue un poco de aire ante una realidad que no es ni volverá a ser la misma.
Se muy bien que estás planificando tu futuro y no creo que esté mal hacerlo, pero no te olvides que te debes ocupar a rajatabla del momento en el cual estás inmerso. Este presente que en definitiva será el regulador y la catapulta final hacia el desarrollo de tu destino final, ese que vos tanto llamás “el futuro”…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

che muy bueno peter posta
che el sabado llegamos ahasta la puerta y no entramos debido a que mi persona no ha cumplido sus 21 años todabia jajaja asi que bue
nos vemos en estos dias o cuando vuelvas exitos adios

Anónimo dijo...

Muy lindo Peter, creo que hay gente que le gusta ir a contarle sus historias a un amigo, y creo tambien que hay gente que prefiere escribir un blog...

Toda la mierda con los Nazis

Nico dijo...

Peter, muy bueno lo que escribiste. Te deseo lo mejor en el país de Hitler (no podías haber elegido otro, como Cuba por ejemplo??). Bueno, te voy a extrañar y espero que no te quedes para siempre, a menos que encuentres verdaderamente lo que buscás. Siempre voy a estar aca. Y no pienses mal, sólo que soy muy sentimental.
Chau viejo.
Y voy a seguir leyendo el bloggggg